Que la población tiende al envejecimiento no es ninguna novedad. Los avances en Medicina y las mejoras en las condiciones de salubridad e higiene han provocado un aumento en la esperanza de vida en los países desarrollados. De ahí que el denominado grupo de la Tercera Edad aglutine cada vez a un mayor volumen de población. Si además tenemos en cuenta la caída de la tasa de natalidad y la concienciación acerca de mantener hábitos de vida saludables, el resultado no deja lugar a dudas: cada vez existen más ancianos y menos niños. Avanzamos inexorablemente hacia una sociedad envejecida.
La esperanza de vida de las mujeres en nuestro país se sitúa en torno a los 85’6 años, frente a los 80 años de los varones. Según los últimos datos, el 18% de la población española es mayor de 65 años y casi un 6% es mayor de 80. La población octogenaria en nuestro país está experimentando un crecimiento imparable: en los últimos cinco años ha aumentado más de un 20%. Si nos comparamos con otros Estados, España es el cuarto país más viejo del planeta, superado sólo por Japón, Italia y Alemania.
Las perspectivas de futuro no hacen más que corroborar este pronóstico: se estima que para el año 2050, el porcentaje a nivel global de personas mayores ascienda al 17%. En España, este porcentaje alcanzará al 33% de la población, y llegaremos a ocupar el segundo puesto en el ranking mundial de los países más longevos. En el 2080, el 12,3% de la población europea será mayor de 80 años.
Los datos arrojan una realidad aplastante. Ante esta ya innegable situación, es preciso adoptar distintas medidas y políticas sociales que promuevan la salud y el bienestar de nuestros mayores. El objetivo es cubrir todas las necesidades que se generan durante esta última etapa vital y proporcionarles todos los cuidados y atenciones que requieren. Envejecer con dignidad y garantizando una mínima calidad de vida.
Todas las acciones por parte de los poderes públicos y de la sociedad en general deben ir encaminadas a reforzar su salud tanto en el plano físico, psíquico y social. Y es que la finalidad no es vivir más años, sino vivir mejor. Por eso, la demanda de profesionales expertos en el cuidado de ancianos no deja de crecer cada día. Puede decirse que en la actualidad, la Geriatría y la Gerontología son dos de las áreas con mayor salida en el mercado laboral y perspectiva de futuro.
La vejez es una etapa biológica que comienza aproximadamente a los 65 años de edad. Este periodo se caracteriza por una serie de cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social consecuencia del paso del tiempo y el deterioro. Aunque no puede establecerse un patrón generalizado para este colectivo, lo cierto es que suelen aparecer determinadas dolencias y patologías, tales como hipertensión, osteoporosis, diabetes, depresión, demencia, etc., que es preciso detectar a tiempo para poder tratarlas con eficacia.
Cuidar la alimentación es otro de los aspectos claves en la vejez. Satisfacer las necesidades y requerimientos nutricionales que se generan durante esta etapa vital es esencial para fortalecer al organismo y suplir las carencias nutricionales que puedan darse. Existen determinados alimentos y nutrientes que no pueden faltar en la dieta, que deberá estar adaptada en todo caso a las circunstancias individuales de cada uno (medicación, patologías, etc.).
La importancia de practicar ejercicio, moverse y mantenerse activo es indiscutible. Hacer deporte es uno de los mejores remedios para retrasar los efectos del envejecimiento, incrementar el nivel de autonomía e independencia y potenciar su energía, optimismo y vitalidad.
Y en esta etapa, las relaciones sociales también constituyen un pilar básico. Además de alejar el sentimiento de soledad, les mantiene activos y con la mente ocupada; mejoran su estado de ánimo y fomentan el sentimiento de valía y pertenencia a un grupo. Nada mejor que compartir experiencias y vivencias con personas que comparten su misma situación.
Y para finalizar, no podemos olvidarnos de la importancia de envejecer rodeados de nuestros seres más queridos. La familia es quien proporciona el apoyo, amor y cariño que tanta falta hacen durante estos años. Un buen estado de salud mental pasa por sentirse útil, valorado, querido y comprendido.
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Fuentes: ABC y WordPress

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