Seguro que durante los últimos años te has cansado de oír que una de las claves para acceder al empleo, en especial en el caso de los jóvenes, es tener una formación bien especializada que permita a un candidato diferenciarse del resto. Hay muchos cursos y entidades que nos ofrecen esta formación especializada, pero… ¿sabemos cuál es el mejor? Para aclarar dudas, aprovechamos este post y os ofreceremos una serie de claves para cursar una formación bien especializada que nos convierta en un candidato único.

Conocimientos previos

Lo primero que debemos tener en cuenta es que para acceder a una formación especializada debemos partir de una base. Los másters o doctorados son los mejores ejemplos de formación especializada, y para acceder a ellos antes hay que haber completado otros estudios superiores. Además, no todas las carreras nos permitirán entrar en todos los másters, sino que deberemos haber elegido la carrera que mejor se adapte a la formación específica que queremos hacer.

Diferencias entre máster, doctorado o postgrado

Siguiendo el hilo del punto anterior, lo primero que hay que tener claro es que tanto el máster como el doctorado son postgrados. El máster está orientado a la especialización en un área concreta del conocimiento, mientras que los doctorados tienen más vocación investigadora. Antes de elegir entre un máster o un doctorado debemos saber si queremos decantarnos por el ejercicio profesional o la investigación para no fallar en nuestra decisión.

Títulos propios y títulos oficiales

Otro aspecto clave es saber elegir entre un título propio y uno oficial. Los oficiales están homologados en los 47 países del Espacio Europeo de Educación Superior y Educación concede becas para cursarlos, en cambio los títulos propios se adaptan más a lo que piden las empresas, son más fáciles de poner en marcha y aunque suelen ser más caros que los oficiales, normalmente cuentan con un programa de becas propio. En el siguiente enlace podéis consultar las diferencias entre títulos propios y oficiales.

Vocación

Acabamos con algo que puede parecer una tontería pero no lo es en absoluto. A la hora de elegir una formación especializada, debemos tener bien claro que queremos dedicarnos a ese campo, que tenemos vocación. Si elegimos una formación que no nos gusta en absoluto por razones como las salidas laborales, además de la falta de motivación necesaria, es fácil que al final tiremos la toalla y perdamos un año. Además, el hecho de que sea una formación muy concreta hace que dificilmente la podamos aprovechar en el futuro.

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