Facturas, hipoteca, alquiler, compras… Seguro que en más de una ocasión has experimentado la angustiosa sensación de no disponer de los recursos suficientes para hacer frente a todos los gastos. Hay que estirar el presupuesto, no llegamos a fin de mes, no puedo permitirme este capricho, vivimos únicamente para trabajar… Son expresiones que solemos pronunciar y que sin darnos cuenta, condicionan nuestra situación financiera actual. ¿Quieres que el dinero deje de ser una preocupación? Te desvelamos el secreto para conseguirlo.

 La inmensa mayoría de la población no está preparada para generar y conservar grandes sumas de dinero, ni para hacer frente a los retos y al éxito ligados a la abundancia económica ¿Por qué? Porque hemos sido educados con una mentalidad restrictiva y limitada en cuanto a la riqueza. Tenemos que trabajar para poder vivir, pedir prestado, ahorrar para la jubilación… La concepción del dinero que adquirimos desde pequeños condiciona nuestro modo de pensar y actuar. Los expertos en esta materia consideran que estos cimientos constituyen ya el primer obstáculo para ser rico.
Y es que esa concepción sobre el dinero nos acompañará toda la vida y guiará nuestras acciones, a menos que modifiquemos las estructuras mentales. Nuestra vida es un claro reflejo de lo que pensamos, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Si consideramos al dinero como algo malo o negativo, nuestro subconsciente hará todo lo posible por deshacerse de él. Nunca llegaremos a tener una gran fortuna, y si la tenemos, la malgastaremos o perderemos con total facilidad. Incluso aunque nos tocase la lotería, siempre volveríamos a nuestra situación financiera inicial.
Esto lleva a la conclusión de que una mentalidad limitada acerca de la riqueza desemboca en recursos limitados. Si pensamos de forma pobre, viviremos una vida pobre. Si tenemos pensamientos prósperos, atraeremos el dinero. El secreto está entonces en cambiar la mentalidad. Es aquí cuando entra en juego la neuroriqueza, entendida como el conjunto de procesos neuronales relacionados con la riqueza, ya sea para generarla o administrarla. Trata de mostrarnos la influencia que ejerce el subconsciente en nuestra economía.
La neuroriqueza ahonda en nuestras profundidades para revelarnos cuál es la verdadera postura que mantenemos hacia al dinero. El objetivo es tomar conciencia de esta situación y entender que esa concepción es la verdadera causa de nuestra mala economía. Una vez que somos conscientes de que nuestro pensamiento bloquea la entrada de recursos, la neuroriqueza nos brinda ciertas pautas y tácticas para cambiar esos patrones y reprogramarlos. Se trata de eliminar los valores asociados al dinero para comprender que éste es sólo dinero y que en sí mismo no tiene asociada ninguna connotación, ni positiva ni negativa; sólo la que cada persona le otorgue. Y en este proceso juega un papel fundamental la Programación Neurolingüística o PNL, sin la cual sería imposible concebir a la neuroriqueza. El lenguaje es un elemento esencial en ese proceso de cambio.
Si la motivación para obtener riqueza procede del miedo, la rabia o la necesidad, el dinero nunca nos reportará felicidad. Hay que desprenderse de esas experiencias negativas para crear un futuro rico y próspero. Porque para cambiar los frutos, primero hay que cambiar la raíz.
Si quieres conocer las técnicas que existen para ello, no puedes perderte el Curso online de Neuroriqueza, PNL y Desarrollo Profesional. Conocerás cómo piensan las mentes ricas, qué creencias sobre el dinero te limitan y qué hábitos promueven la prosperidad. Para ello adquirirás formación en materia de economía, finanzas y programación neurolingüística para que puedas analizar tu situación financiera y entender cómo puedes generar más ingresos, conservarlos e incluso invertirlos.
Planificar el tiempo y marcar objetivos serán otros de los aspectos esenciales para poder conseguir una mente abundante y próspera. A través de sencillos ejemplos y casos prácticos aprenderás a atraer el dinero.
Cambia tu forma de pensar hacia una mentalidad más rica y comprueba cómo todas tus acciones se encaminan a la obtención de riqueza. Porque tus ingresos pueden crecer hasta donde tú crezcas. Los límites los pones tú.

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