En la actualidad, las sales de Schüssler se comercializan principalmente como preparados minerales muy diluidos y se emplean dentro de determinadas corrientes de medicina complementaria y homeopatía. Es importante distinguir entre los usos tradicionalmente atribuidos a estas sales y los efectos que han sido demostrados científicamente. La evidencia disponible no permite afirmar que las sales de Schüssler puedan tratar o curar enfermedades, sustituir medicamentos o corregir por sí mismas una deficiencia nutricional.

A continuación repasamos las 12 sales de Schüssler, sus nombres tradicionales y los usos que se les atribuyen dentro de este sistema.

¿Cuáles son las 12 sales de Schüssler?

Las sales de Schüssler son preparados minerales desarrollados en el siglo XIX por el médico alemán Wilhelm Heinrich Schüssler. Su propuesta parte de la idea de que determinados minerales presentes en el organismo pueden utilizarse, en pequeñas cantidades y mediante preparados específicos, para favorecer el equilibrio de determinadas funciones corporales.

Las sales reciben nombres relacionados con diferentes compuestos minerales. Tradicionalmente se identifican mediante un número y una denominación latina o alemana:

1. Calcium fluoratum

Es la sal nº 1. Dentro de la tradición de Schüssler se relaciona con la elasticidad y la estructura de los tejidos, por lo que tradicionalmente se ha asociado con la piel, los tejidos conjuntivos y determinadas alteraciones relacionadas con su elasticidad. Estos usos forman parte del sistema tradicional de las sales de Schüssler y no deben interpretarse como indicaciones médicas demostradas.

2. Calcium phosphoricum

La sal nº 2 es el fosfato de calcio. En la teoría de Schüssler se relaciona principalmente con los huesos y los procesos de crecimiento y recuperación. El calcio y el fósforo son minerales esenciales para el organismo, especialmente para la estructura ósea. Sin embargo, esto no significa que un preparado de Calcium phosphoricum deba considerarse equivalente a un suplemento convencional de calcio o fósforo.

3. Ferrum phosphoricum

El Ferrum phosphoricum, sal nº 3, contiene fosfato de hierro y tradicionalmente se relaciona con los procesos inflamatorios y con el transporte de oxígeno. El hierro es un nutriente esencial y participa en la formación de hemoglobina. No obstante, una posible deficiencia de hierro debe diagnosticarse y tratarse mediante procedimientos médicos adecuados.

4. Kalium chloratum

La sal nº 4 corresponde al cloruro de potasio. En la tradición de Schüssler se vincula con las mucosas y determinados procesos inflamatorios, especialmente aquellos acompañados de secreciones más espesas. No existen pruebas suficientes para considerar este preparado un tratamiento demostrado para infecciones respiratorias, inflamaciones u otras enfermedades.

5. Kalium phosphoricum

El Kalium phosphoricum, sal nº 5, es el fosfato de potasio. Tradicionalmente se ha relacionado con el sistema nervioso, la actividad mental y la recuperación después del esfuerzo. Aunque el potasio desempeña funciones fundamentales en los nervios y músculos, las cantidades presentes en los preparados de sales de Schüssler no deben confundirse con el aporte nutricional necesario de este mineral.

6. Kalium sulfuricum

La sal nº 6 es el sulfato de potasio. Según la tradición de Schüssler, se asocia con determinados procesos relacionados con la piel y con la fase de recuperación de procesos inflamatorios. No hay evidencia clínica suficiente que permita afirmar que esta sal “desintoxique” el organismo o que limpie el hígado.

7. Magnesium phosphoricum

El Magnesium phosphoricum, sal nº 7, es uno de los preparados más conocidos del sistema. Tradicionalmente se relaciona con calambres, espasmos y molestias musculares. El magnesio es, efectivamente, un mineral importante para la función muscular y nerviosa. Sin embargo, la utilidad clínica de un preparado de Magnesium phosphoricum de acuerdo con el método de Schüssler no puede equipararse a la de un tratamiento médico o a la suplementación de magnesio cuando existe una deficiencia demostrada.

8. Natrium chloratum

La sal nº 8 es el cloruro de sodio, es decir, la sustancia que forma parte de la sal común. Dentro de la teoría de Schüssler se relaciona principalmente con el equilibrio de líquidos del organismo y con diferentes funciones relacionadas con las mucosas. El sodio y el agua son fundamentales para mantener el equilibrio hidroelectrolítico, pero las sales de Schüssler no deben utilizarse para corregir alteraciones importantes de sodio o hidratación.

9. Natrium phosphoricum

El Natrium phosphoricum, sal nº 9, corresponde al fosfato de sodio. Tradicionalmente se relaciona con el equilibrio ácido-base y el metabolismo. El organismo cuenta con mecanismos complejos para mantener estable el pH de la sangre. Las alteraciones relevantes de este equilibrio requieren valoración médica y no deben tratarse mediante sales de Schüssler.

10. Natrium sulfuricum

La sal nº 10 es el sulfato de sodio. Dentro de la tradición de Schüssler se asocia con la eliminación de líquidos y determinados procesos relacionados con el metabolismo. Es frecuente encontrar referencias que describen esta sal como un producto “depurativo” o “desintoxicante”. Sin embargo, no existen pruebas suficientes para afirmar que las sales de Schüssler eliminen toxinas del organismo.

11. Silicea

La Silicea, sal nº 11, es uno de los preparados tradicionalmente relacionados con los tejidos conjuntivos, la piel, el cabello y las uñas. La sílice es un compuesto de silicio y oxígeno, pero las afirmaciones tradicionales sobre los efectos de este preparado no deben confundirse con evidencia de que pueda tratar problemas dermatológicos o fortalecer estructuras corporales.

12. Calcium sulfuricum

La última de las 12 sales es Calcium sulfuricum, sulfato de calcio. En la tradición de Schüssler se ha relacionado especialmente con determinados procesos de supuración y recuperación de tejidos. Ante una herida infectada, un absceso, una bronquitis u otro proceso que pueda requerir tratamiento, es importante consultar con un profesional sanitario en lugar de utilizar esta sal como sustituto de la atención médica.

¿Quién fue Wilhelm Heinrich Schüssler?

Wilhelm Heinrich Schüssler (1821-1898) fue un médico alemán que desarrolló su sistema de sales minerales durante el siglo XIX. Schüssler denominó a su propuesta “terapia bioquímica” y planteó que determinadas sales minerales presentes en los tejidos desempeñaban un papel fundamental en el funcionamiento del organismo.

Su método surgió en un contexto histórico en el que la medicina y la química estaban experimentando importantes transformaciones. Schüssler tomó elementos de las ideas científicas de su época y desarrolló un sistema propio basado en 12 sales minerales.

¿Cómo se presentan las sales de Schüssler?

Las sales de Schüssler pueden encontrarse en diferentes formatos dependiendo del fabricante y del país, entre ellos:

  • Comprimidos o pastillas.
  • Cremas y pomadas.
  • Preparados destinados a disolverse en agua.
  • Diferentes grados de dilución.

La composición, concentración y forma de utilización pueden variar entre productos. Por este motivo, conviene consultar siempre el prospecto y la información del fabricante. Además, la dilución es especialmente relevante: algunos productos contienen cantidades muy pequeñas del compuesto mineral y no deben considerarse automáticamente suplementos nutricionales.

¿Son seguras las sales de Schüssler?

La seguridad depende de factores como el producto concreto, su composición, la dilución, la cantidad utilizada y las características de la persona que lo toma. Además, algunos productos comercializados bajo esta denominación pueden contener cantidades medibles de determinados minerales.

Por ello:

5

Revisa siempre la composición y las instrucciones del producto y no sustituyas un tratamiento médico por sales de Schüssler.

5

Consulta con un profesional sanitario si estás embarazada, dando el pecho, tomando medicación o tienes una enfermedad diagnosticada.

5

Ante una posible deficiencia de hierro, calcio, magnesio, potasio u otro mineral, no utilices sales de Schüssler como sustituto de un diagnóstico.

¿Qué dice la evidencia científica sobre las sales de Schüssler?

Este es uno de los puntos más importantes que conviene tener en cuenta. Que una sustancia mineral sea necesaria para el organismo no demuestra que un preparado de sales de Schüssler tenga eficacia terapéutica. Para establecer que un tratamiento funciona para una determinada enfermedad hacen falta estudios clínicos adecuados que demuestren un beneficio superior al placebo y que permitan valorar también sus posibles riesgos.

Hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida que permita afirmar que las 12 sales de Schüssler sean eficaces para tratar enfermedades o sustituir tratamientos médicos convencionales. Esto tampoco significa que una persona no pueda experimentar una percepción subjetiva de mejoría. Significa que la experiencia individual no es suficiente para demostrar que el producto sea responsable de esa mejoría.

Sales de Schüssler y deficiencias minerales: una diferencia importante

También es importante diferenciar dos conceptos:

Deficiencia nutricional: significa que el organismo presenta una cantidad insuficiente de un nutriente.

Sales de Schüssler: preparados desarrollados dentro de un sistema terapéutico y administrados en diluciones.

Por tanto, tomar una sal de Schüssler no equivale necesariamente a corregir una deficiencia de calcio, hierro, magnesio, potasio u otro mineral. Si existe sospecha de una carencia nutricional, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario y realizar las pruebas necesarias.

¿Las sales de Schüssler son homeopatía?

Las sales de Schüssler tienen una relación histórica con la homeopatía, ya que Schüssler conoció y utilizó conceptos procedentes de esta corriente. Sin embargo, desarrolló su propia teoría, denominada terapia bioquímica. La homeopatía se basa en principios propios, como el principio de similitud y el uso de sustancias sometidas a procesos específicos de dilución y dinamización.

Por tanto, aunque las sales de Schüssler suelen comercializarse dentro del ámbito de los productos homeopáticos o de la medicina complementaria, no es adecuado presentar sus mecanismos tradicionales como si fueran conclusiones de la bioquímica o de la medicina basada en la evidencia.

En resumen: las 12 sales de Schüssler forman parte de un sistema terapéutico desarrollado por Wilhelm Heinrich Schüssler en el siglo XIX. Cada una se asocia tradicionalmente con determinadas funciones, tejidos o síntomas. Su popularidad continúa dentro del ámbito de las terapias complementarias, pero es importante diferenciar estas atribuciones tradicionales de los efectos que han sido demostrados mediante investigación clínica.

La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni las recomendaciones de un profesional sanitario.

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